Creatividad

DominGOT


Por Facundo Stratta

Foto: Stefanía Aluffi

Mucho se ha dicho sobre Game of Thrones, su popularidad es tal que el fenómeno fan ha trascendido expectativas y límites insospechados. Algunas voces sostienen que se convertirá en serie de culto, en clásico. La saga de libros en la que está basada, cuyo nombre es “Canción de Hielo y Fuego”, no se queda atrás. Algunos fans se atreven a apodar al autor como  “El Tolkien contemporáneo”. Juego de Tronos ha venido para instalarse en la cultura e influenciar la mente de jóvenes y adultos.

No son pocos los que han visto las ventajas educativas de ello. Hay países donde las universidades están usando la literatura de George R. R. Martin para enseñar materias, pues mucho se puede aprender de este magistral mundo ficticio, el cual nos enseña mucho del ser humano, su psique, la sociedad, la cultura, la política o la naturaleza de los órdenes jerárquicos. También nos enseña las prácticas y costumbres de una época medieval de la que somos herederos. Pero volvamos a la serie, que con todas las críticas que podamos hacerle, con la falta de semejanza a la saga literaria que podemos reprocharle, parece instalarse –para muchos- como obra maestra del cine. Los productores David Benioff y D.B. Weiss han sabido adaptar y  representar de manera audiovisual un hermoso mundo que antes sólo existía en la imaginación de los lectores. Una fantástica y muy bien pensada historia, que vale la pena ver en pantalla.

¿Por qué consideramos esta serie tan especial? Para empezar, cuenta con una originalidad moral, en cuanto no hay buenos y malos, luz y oscuridad, como en gran parte de las historias tradicionales. La historia trasciende esta dicotomía para mostrarnos a seres humanos peleando con uñas y dientes en el barro por poder, honor, deber, amor, riquezas o gloria. Por otra parte, nos muestra de manera explícita todo aquello que nos hace realmente lo que somos, muestra al ser humano tal cual es, sin mutilar su condición, como muchas veces sucede al expresar sólo aquello que se considera bueno o políticamente correcto. La serie nos muestra: la muerte, el sexo, la discapacidad, la violación, el honor, la muerte, la dignidad, la pasión, la traición, la lealtad, el dolor, el placer, la mentira, las promesas, la tortura, los excesos, la promiscuidad, la virginidad, la adicción, el orgullo, la envidia, la obsesión, la ambición, el incesto y más.



Ahora bien ¿Qué relación tiene la serie con la universidad Nacional de Río Cuarto?

Como dijimos antes, en muchos países se está considerando aprovechar el amor de los estudiantes por esta obra para enseñar materias como literatura, historia, sociología, economía, etcétera. Incluso hay cursos donde se pueden aprender algunos idiomas de la serie. Nuestra universidad no ha aplicado la saga a nivel institucional, aunque no tardará en aparecer un profesor original que la utilice para enseñar sus temáticas.

 La serie reúne a los alumnos en un pensamiento común que no es sólo el entretenimiento, pues se plantean problemáticas humanas, sociales, existenciales, filosóficas, políticas. Los estudiantes se reúnen en una juntada que parece común, toman una cerveza y hablan de la serie. Pero, si escarbamos un poco más profundo, nos damos cuenta que no hablan, únicamente, de la serie : se plantean –consiente o inconscientemente- problemas filosóficos, políticos, psicológicos, sociales. En fin, problemas humanos, y los adaptan a sus vidas y a su entorno social. Por ejemplo, no son pocos los alumnos que eligen, para su vida, la militancia, que también está representada en la serie. Un estudiante asegura que prefiere a los Stark y que el honor y la lealtad son valores imprescindibles en la sociedad y en cualquier carrera política, que Eddard Stark o Jon Snow son ejemplos de lo que es un buen líder. Otro dice que le agradan los Lannister y nos cuenta que lo que importa es el dinero y el poder, que sólo así se puede llegar a ser alguien, cambiar algo y lograr la paz, que para hacer política hay que comportarse como Tywin Lannister o Petyr Baelish, hay que ser “maquiavélico”, es decir, sin escrúpulos, que no interesen los medios sino obtener los fines sin ningún tipo de ética. Otro nos cuenta que le agrada Daenerys Targaryen, que ella es la prueba de que un buen político puede crear sus propias reglas, enfrentarse a los poderes y buscar el camino correcto, liberar y ayudar a los más necesitados, que para ser un buen líder se necesita un pueblo que te amé y respete, se necesita lo que hoy se suele llamar populismo, que la lealtad por amor y convicción es más fuerte que la lealtad por dinero y deber, como se ve en sus seguidores más cercanos: Mormont, Tyrion, Missandei o Gusano Gris, que están con ella por decisión propia y porque aman o creen en su persona. Cada uno se identifica con personajes e ideas de la serie, pues está es un espejo de la sociedad, tanto la de un país lejano como de nuestra ciudad.


También podemos engullirnos en las juntadas y encontrar a dos estudiantes discutiendo sobre qué personaje prefieren, si Varys o Petyr, lo cual termina en una muy rica discusión, pues hacen referencia a las figuras jerárquicas que la sociedad obedece: Lord, Rey, Sacerdote. Que en nuestras sociedades serían: presidente, nación, diputados, iglesia, corte suprema, etcétera. Petyr dice que estás son sólo historias que nos han contado una y otra vez hasta que creemos que son ciertas, ficciones artificiales que mantienen a las personas tranquilas. Varys, en cambio, le dice que sin estás ficciones no queda nada, sólo el caos, a lo que Petyr le retruca que el caos es una oportunidad para ascender en la escalera del poder. Otro estudiante habla de la muerte y cita a Tyrion Lannister para hacer una sentencia existencialista: “La muerte es tan definitiva, mientras que la vida está llena de posibilidades”. La serie propone un tema de conversación fructífero para una reflexión sobre nosotros mismos, para que los estudiantes, en su tiempo libre, hablen de temas que son visceralmente humanos: filosofía, política, sexo, guerra, lealtad, ambición, odio, inteligencia, amor, astucia, etcétera. Se organizan juntadas donde se reúnen los domingos a ver el estreno de la serie, un momento donde todos hacen silencio, una hora del día que parece puro éxtasis, como un ritual contemporáneo. Se come algo juntos y se toma alcohol, se conoce gente nueva y  se habla de la serie, charla que a menudo deriva en aquellos temas que más interesan a esta generación: la política, el sexo, el alcohol… etcétera. Y es muy divertido jugar a que si tuviéramos dragones el triunfo político sería más sencillo.



Ahora que terminó la séptima temporada ¿Qué hacemos?

Al terminar una temporada, muchos se encuentran con una especie de “crisis existencial”. La ansiedad destroza, la serie es como una adicción que genera abstinencia, como un secreto del que nuestra alma curiosa quiere saber más. Cuando termina la temporada todos hablan de lo que pasa y especulan teorías durante meses, luego se olvidan un poco y cuando sale la siguiente vuelven al círculo vicioso. Más de una vez me han preguntado: ¿Qué puedo hacer para aguantar la espera? Mi respuesta siempre es la misma: leer los libros. La saga literaria es una obra maestra, se lee rápido y se disfruta mucho, el autor ofrece un estilo crudo y sin censura para hablar de la muerte o el sexo, tiene fabulosas descripciones de la comida y de las batallas, diálogos inolvidables y algo fundamental que no se puede encontrar en la serie: el pensamiento de los personajes. Los libros no se dividen en capítulos sino en personajes, ves el transcurso de la historia desde el punto de vista de un personaje: sentís sus dudas, sus miedos, sus deseos, su temperamento, padeces su dolor y su alegría, no sólo te identificas, te sentís en la carne del personaje. Si terminan de leerlos, pueden sumarse a una comunidad unida por el odio a George R. R. Martin, a quién siempre le reprochamos no escribir los libros que faltan. Si esto no os convence o no les basta, pueden ver otras series similares, mis recomendaciones son: Vikings si te gusta la ficción histórica con toques de misticismo, Los Tudor si te gusta la ambición y el drama político de grandes familias, Shannara Cronicles  si te gusta la parte fantástica, Black Sails si acaso te agradan los Greyjoy y lo que sería la cultura pirata, Roma o The White Queen si te gustan las adaptaciones históricas. En cualquier caso, ningún fan se puede sacar la serie de la cabeza, una vez que se entra en el mundo de juego de tronos ya no se puede salir, incluso cuando termine, esta serie sin duda marca una generación.


LAS MÁS LEÍDAS

Encontranos en

twitter facebook instagram pinterest

Tema de la semana

¿Conoces a alguien que se haya graduado y este desempleado o precarizado?
Ninguno.. Todos tienen un buen empleo
Conozco varios (entre 1 y 5)
Conozco muchos (más de 5)