Creatividad

El misterio de la Biblioteca Central


Nadie hasta ahora conoció la historia detrás de la arquitectura de la biblioteca central de la UNRC. Cada estudiante que ha pisado su espacio, inevitablemente piensa en el potencial que tiene el edificio. Los libros se borran de un soplo al imaginar cómo se podría refuncionalizar. Y es que no hay estudiante hasta el día de hoy que no haya imaginado la biblioteca central del modo más acorde a un universitario. Señora, señor, pase y lea la misteriosa historia de la Biblioteca de UNRC.

  ¿Es casual que todos veamos a la Biblioteca de la uni con la sensación de que podría ser o convertirse en otra cosa? Los indicios de nuestra investigación revelan que quizás haya que indagar más allá de lo evidente. 

 Cuenta la historia que la UNRC fue creada allá por el año 1971 bajo el proyecto del “Plan Taquini”, que tenía como objetivo crear las universidades de Rio Cuarto y un par mas para descentralizar las universidades masivas de Córdoba, Buenos Aires y Rosario y así dispersar a los álgidos y combativos estudiantes de la década del ´70. 

  La biblioteca fue una de las últimas obras que se realizaron en el campus, en 1993, y sin dudas, la más majestuosa. ¿Es esto, todavía, mera casualidad? Es lo que develaremos a continuación. 

  El arquitecto que diseñó la biblioteca central fue Armando Gutierrez. Hombre oriundo de Villa Ascasubi que había sido contratado por la constructora a cargo de realizar la UNRC. El señor, ha tenido obras importantísimas a lo largo del país, lo cual refleja que es un profesional respetado en el ambiente de la arquitectura. Cuentan los que en ese momento estaban a su lado, que Gutierrez quería dejar una huella importante en la UNRC, y pretendía hacerlo en algo que sutilmente pudiera ser percibido por aquellos que transitaran por sus edificios. El arquitecto se juntó en secreto con los albañiles para diagramar su proyecto. Lo comentó solo con ellos, sabía de la confidencialidad de los mismos. Es más, los albañiles indicaron que para poder despistar a todo el mundo de su proyecto, seguirían propiciando piropos a sus pobres víctimas, mostrando la raya del traste y escuchando LV3 todo el día. 

  Así, el arquitecto, tenía todo listo. Pensó durante días el diseño de la biblioteca y mantenía celosamente oculto los bosquejos hechos a mano. Cuando comenzaron a marcar los cimientos, tanto él como los albañiles sabían la que se venía, pero nadie más. Las autoridades pasaban al frente y se maravillaban por ver la majestuosa obra en marcha. Nadie sabía a ciencia cierta cómo iba a quedar terminada. Una de las clausulas que siempre don Gutierrez  ponía en sus contratos era precisamente que no mostraría nunca sus bocetos de obra y todos apostarían a su talento altroque conocido. 

  Tomó casi un año terminar la obra. Y fue así que se llenaron los estantes de libros, se acomodaron las mesas cuadradas en la parte baja y arriba las mesas redondas. En la parte baja, una recepción. A mano derecha la primera escalera para subir; al fondo la subida para gente con discapacidad. Un largo pasillo de libros en la parte baja a mano derecha. En la parte superior, un gran ventanal cubriendo la pared. Dividiendo los dos sectores, una zona vacía con barandas que permiten mirar lo que sucede en la parte baja. Llama aun la atención la poca cantidad de enchufes dispuestos en toda la biblioteca, y más aún: NO edificaron baños dentro del edificio. ¿Un error de cálculo? Pero claro que no. No caeremos en tal ingenuidad a estas alturas.

  Ahora, les revelaremos a nuestros lectores de Portal Universo, el verdadero propósito del diseño. 

  El secreto guardado por décadas y bajo 5 llaves, lo reveló a este cronista uno de los albañiles involucrados en el "Proyecto Biblioteca de la UNRC" justo antes de morir. Transcribo las textuales palabras: "Pibe... Todos sabemos lo que es en realidad esa biblioteca. Los libros, las mesas, las sillas, las bibliotecarias y sus caras de tuje, las computadoras, todo, es una gran fachada, una gran farsa. Armando Gutierrez quiso dejar algo a los estudiantes para que algún día disfruten lo que él nunca pudo disfrutar. Jamás lo dirá nadie, pero él anhelaba que algún día, una masa crítica de estudiantes se den cuenta de lo que esa biblioteca en verdad es y la usen para lo que realmente fue diseñada". 

  Terminó de decir la última palabra, sonrió como un niño, su cuerpo se aflojó como sacándose una inmensa mochila de encima, y sus ojos se cerraron. Partió a un nuevo mundo. 

  La revelación que brindó, nos había dado la clave. Estábamos en lo cierto de que la biblioteca central no era lo que parecía ser. Pero lo que quedó retumbando fue lo de "quiso dejar algo para que los estudiantes usen y que él nunca pudo disfrutar". ¿Qué era eso que él nunca pudo disfrutar?

  Tuvimos que seguir escarbando... 



  Fuimos a visitar a su hijo, en Huanchilla, provincia de Córdoba. Pueblito chico, de pintorescos personajes. Allí estaba Rafael, primogénito de Gutierrez. Nos recibió, nos cebó unos mates y nos comentaba lo que habíamos anhelado escuchar: "Mi padre tuvo una vida difícil, muy de grande pudo realmente disfrutar los placeres de vivir. Él tuvo una madre muy sobreprotectora, propio de que era hijo único. Además, eran demasiado pobres como para darse algún gusto. Cada ahorro, cada esfuerzo, cada movimiento de mi abuela era para que mi viejo pudiera estudiar y convertirse el día de mañana en "alguien". Mi viejo salía de la escuela y volvía a su casa, así todos los días. En el secundario, igual. Los poquísimos amigos que tenia, debían ir a su casa para visitarlo o jugar con él. Llegada la pubertad, mi padre comenzó a sentir que algo en su vida andaba mal. Veía a sus amigos relamerse de gozo al ver revistas eróticas, o que comenzaran a tener encuentros con muchachitas. Pero seguía todo igual, del colegio, a su casa. Sus amigos a veces llevaban de canuto un par de revistas para que mi viejo pudiera entretenerse un rato. Pero un día mi abuela lo descubrió y allí se puso jodida la cosa. Ahora ella acompañaba a mi viejo cada día desde la casa al colegio y a la vuelta también. Los chequeos a sus amigos antes de entrar a la casa se intensificaron, no había tv, no tenía casi contacto con el mundo exterior salvo en las clases. Ya en la Universidad, el ritual siguió siendo el mismo.  Sus amigos se preguntaban cómo podía ser que alguien ya mayor tuviese que ser acompañado ida y vuelta por su madre. Cosa rarísima. Eligió Arquitectura porque su madre se lo indicó, nada más. Mi viejo, según me contó una vez, preparaba con ansias el día de su recibida. Aparentemente, el trato que él tenía con su madre era que una vez convertido en ese "alguien", ella dejaría de darle su sobreprotección, que ella llamaba "cuidados". Armando escuchaba cada lunes cómo sus amigos se despanzaban de la risa contando anécdotas de sus salidas, de los amores furtivos que experimentaban, los desengaños, las traiciones, los abandonos, es decir, de los percances y virtudes del vivir.

 

  Mi viejo, nunca conoció una discoteca, nunca conoció un boliche, nunca pudo disfrutar de los placeres de la noche, y tampoco los del día. Nunca supo cómo eran los boliches, solo tenía los relatos de sus amigos sobre aquellas edificaciones. Pero tenía una fascinación incomprensible sobre esos lugares para él desconocidos. Soñaba algún día ser el mejor arquitecto para diseñar el mejor boliche jamás construido y que toda la arquitectura y diseño del edificio sea el mejor para propiciar las mejores fiestas para los jóvenes universitarios, por más de que él nunca los pisaría.  

 

  Todo resultaba increíble. Una historia fabulosa... 

  -"Esperame acá, ya te muestro los bocetos que hizo de la "biblioteca" de la Universidad de Rio Cuarto".

  Desarrolló unos papeles amarillentos y el primero de ellos, en la parte superior decía a modo de título: "Proyecto Biblio - Teca". ¿Cuál era el por qué de la separación de esa palabra? Es que el proyecto consistía en eso, combinar libros y una discoteca. Allí estaba descifrado el enigma. La idea de don Armando era hacer un boliche temático netamente dirigido a estudiantes. Y qué mejor manera de hacerlo combinando dos cuestiones intrínsecas de los universitarios: libros y boliche. 

  Tal idea, que dio vida al proyecto Biblio - Teca, devela la genialidad más profunda del arquitecto Gutierrez. Lejos de acumular rencores por su dura vida, quiso ser el artífice de un edificio que fuese el espacio de las noches más inolvidables de personas a las que él no conocería. Él nunca pudo conocer un boliche, pero diseñó el mejor de todos. Así como Beethoven, con su sordera creó las sinfonías más fabulosas, Armando lo hizo con su arquitectura. Quiero llamarlo así: "El Beethoven de la arquitectura". 

  Pasaron generaciones completas por esa Biblio - Teca de la UNRC. Todos con sospechas, hasta el día de hoy de si eran o no era, de qué parecía que era. Ya los misterios se han develado. Pero faltan algunos detalles no menores. Contaremos a continuación para qué fue pensado en realidad cada espacio interior del edificio:

  Mesa de recepción: Barra principal. 

  Parte baja de la Biblioteca: pista central de baile.

  Zona trasera de la recepción: Reservado 1.

  Pasillo de libros planta baja: zona de tragos especiales.

  Zona de libros parte superior derecha: cabinas de Dj's.

  Planta alta, zona delantera: reservado 2.

  Planta alta, zona trasera: Reservado VIP. 

  Zona de barandas planta alta: espacio para ver la fiesta que estaba ocurriendo debajo. 



  Y ahora cierra todo... ¿Por qué tan pocos enchufes en la parte superior? Es que desde allí se conectarían pequeñas lámparas para los Reservados, para iluminar apenas los romances que allí se gestarían. 

  ¿Y por qué no realizó baños al interior? Es que Armando nunca lo tuvo en cuenta. Porque, según imaginaba el arquitecto, a nadie se le cruzaría por la cabeza ir al baño mientras durara la fiesta dentro de la Biblio - Teca. El nivel de diversión haría olvidar los asuntos fisiológicos, y tal vez algunos otros. Sería parte de un encuentro masivo a la salida de Biblio -Teca, todos orinando por doquier contando a los demás lo fabuloso de la noche. 

  El hijo del arquitecto me mostró un fragmento de un escrito de su padre, días antes de fallecer y decía así: "La magia ocurrirá cuando todos despierten, cuando las máscaras se caigan, cuando un grupo de locos les cuente lo real de las cosas a los demás, cuando se pueda ver más allá de lo aparente".

  ¿Para cuándo, pregunto, para cuando la primer fiesta estudiantil dentro de "Biblio - Teca"?  ¿Hasta cuándo esperar para ver el sueño de Armando volverse realidad? 

  Queda así revelado el misterio de la Biblioteca Central de la UNRC. Desde ahora en mas, en honor a su eximio diseñador, "Biblio - Teca. Boliche temático para estudiantes".

 

  Podemos dormir en paz.

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