Creatividad

El misterio del Puente Carretero

Por María Luz Lucero

Foto: Lelu Marino

   Hace un año me dispuse a hacer un trabajo práctico, para la cátedra de Comunicación Radiofónica, donde debíamos investigar algún mito de Río Cuarto. Buscando y buscando encontré la historia de un remache de oro en el Puente Carretero. ¿Oro? ¿En un puente? ¿En ese puente por donde pasamos cientos de personas todos los días? Sorprendida, comencé a buscar información para responder a todas las preguntas que me disparaba el curioso hecho. En ese camino desempolvé libros y visité abuelos por toda la ciudad intentando recordar algo que les conto el amigo de un amigo. Tome mates con viejitas muy charlatanas, que no tenían demasiado para contarme de ese misterioso bulón de oro pero si muchas historias de sus nietos.

   El trabajo práctico fue entregado en tiempo y forma. A final del año los docentes decidieron compartirlo en Radio Universidad. Y ahí quedo todo. O eso parecía…. Hace pocos días el puente carretero fue cortado. Decían que era para realizarle algunas reparaciones, yo tengo mis dudas.

   La historia dice así. En el año 1911, y bajo la intendencia de Antonio Ferrer, se inició la construcción de un puente que uniera los dos sectores que separaba el río. Para el trabajo se contrató a una empresa alemana llamada Harkort Duisburgg.

   Desde aquellas tierras lejanas trajeron un monstruo de metal, que llamó la atención de todos los riocuartenses de la época, y para 1912, el puente estaba terminado. Los obreros que trabajaron en el Puente les comentaron a los citadinos que habían escondido entre todos los remaches, uno de oro. Nadie podía encontrarlo pero ante las dudas los vecinos seguían preguntando. Uno de los testimonios que sostenían la presencia del oro era el Ingeniero Pablo Muller, uno de los propietarios de la empresa encargada del montaje del Puente Carretero, quien había señalado en varias oportunidades que el bulón de oro “está colocado en un lugar secreto que nunca se dará a conocer”. Pero Muller no fue el único en la obra que conocía el secreto, también Salvador Catálfamo, quien trabajó como capataz de remachadores.



   Salvador comentó a sus familiares que junto a Muller y a otro remachador, ubicaron en un lugar estratégico el valioso tornillo. Pero estos hombres juraron que se jamás dirían el lugar exacto en el que se encuentra, porque si no arruinarían su obra. Años más tarde, Don Salvador Catálfamo, hombre misterioso si los hubo, reincidió en su obrar. El remachador fue contratado para trabajar en el puente carretero de Santiago del Estero, que une la Ciudad de la Banda con la Capital de la Provincia, y allí volvió a pedirle a los obreros que colocaran un bulón de oro, y que nuevamente guardaran el secreto.

   O este gran hombre buscaba evadir impuestos y por ese motivo escondía su oro en donde nadie más pudiera encontrarlo o fue una forma de dejar su huella en semejante trabajo. Sin dudas los obreros fueron hombres leales, cumplieron con el pedido, y así es como todos se llevaron el secreto a la tumba.

   Más de un estudiante asegura haber visto la luz del sol reflejarse en un tornillo. Puede ser el deseo de encontrarlo o el estrés de esos estudiantes, atareados con parciales, finales y trabajos que entregar que los llevó al delirio. Pero una cosa es real, el puente fue cortado hace pocos días. ¿Será que estaban buscando el famoso bulón de oro? Si es así ¿Lo habrán encontrado?. Esta investigación puede haber despertado el interés de algunos que pensaron que el secreto estaba seguro, que nadie lo encontraría jamás. Es nuestro deber como riocuartenses cuidar el remache como Objeto Histórico Local.  No sólo como un pedazo de oro, sino como un pedazo de historia.

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