Creatividad

Están entre Nosotros (Primera Parte)

Por Rodrigo Lucero

La siguiente nota presenta matices muy particulares porque no todos los días uno se entera de que algo secreto, misterioso y ¿prohibido? circula en los pasillos, aulas y pabellones de la universidad.

Inicialmente esto iba a ser una entrevista, pero ciertos eventos indicaron que aún no era el momento para realizarla. Permítanme contarles la forma en que los hechos fueron sucediendo: me encontraba en la biblioteca de la universidad buscando un libro que necesitaba para fotocopiar cuando de repente, de atrás de un libro, aparece un símbolo (más bien un dibujo que resultó ser un símbolo) en una hoja pequeña, que en su reverso tenía anotada un aula y un horario. Parecía un aviso o una invitación, aunque sin fecha. Pensé ignorarlo y continuar con mis asuntos, pero la curiosidad pudo más y la intuición me dijo que el papel se refería a ese día. Al llegar al aula, grande fue mi sorpresa cuando en el pizarrón estaba dibujado el mismo símbolo y en un banco, en la soledad de la tarde, un joven sentado mirándome. La conversación que mantuvimos no puede ser publicada, ya que no tengo el consentimiento, al menos por ahora. Sin embargo, el tema de nuestra conversación puede y merece ser divulgado: una orden secreta en nuestra UNRC.

Busquen si les interesa, y no creo que nadie podría dejar pasar un hecho tan significativo, las diferentes sociedades secretas que las universidades de todas partes del mundo tienen. Se sorprenderán al descubrir que la Wesleyan University, la Universidad de Virginia, la Universidad de Yale, de Harvard, entre otras, todas ellas cuentan con su grupito de jóvenes y sus reuniones privadas. Si bien no podemos saber si esas reuniones de “primer mundo” tienen como fin planificar medidas a largo plazo tales como inversiones en la bolsa, invadir un país, saquear las riquezas naturales de un territorio o si simplemente están planificando su próxima fiesta a lo American Pie, lo cierto es que existen. Cuentan con aulas propias para llevar adelante sus actividades en el campus mismo de la universidad y ni rector o docentes pueden ingresar allí o pedir lista de alumnos.

Evidentemente, una sociedad secreta “a la argentina” no iba a ser una mera copia de las extranjeras, y siendo la UNRC una universidad a la que asisten jóvenes de todos los rincones del país, la originalidad era de esperarse. Seguramente usted empieza a preguntarse si realmente es posible que algo así realmente exista en la institución que todos los días nos recibe puertas abiertas para estudiar. Llevamos en los genes la necesidad de formar parte de algo oculto, o secreto, y quizás hasta prohibido. Desconozco si la reglamentación de la Universidad permite la creación de una sociedad secreta en las instalaciones de la misma; lo más probable es que la idea de que algo así pueda suceder no este ni siquiera contemplada.


                                                                               ***

Recientemente, eventos fuera de lo común han sucedido en la universidad: afiches extraños, música sin motivo definido, dibujos sin sentido, rastros que no llevan a ninguna parte. Quizás no los han visto todavía, la mayor parte del tiempo estamos dormidos, aun al venir a clases y cumplir la rutina, pero ahí están, como señales esperando ser percibidas e interpretadas. Son ellos quienes las dejan, esperando que jóvenes despabilados se animen a ir más allá del cursado de una materia, que agarren esos libros que ningún docente evalúa pero que ahí están, en la biblioteca, aguardando ser descubiertos por manos jóvenes, intrépidas. Quizás estén buscando que nuevos individuos se sumen a su causa.

Tengamos presente que el año próximo se cumplirán 100 años de la Reforma Universitaria de 1918, suceso clave en la historia Argentina que marcaría un antes y un después no solo aquí sino en toda América y que fue un hecho protagonizado por jóvenes que sabían que un cambio era necesario.

A veces pareciera que las grandes hazañas han quedado en el pasado y que nos hemos acostumbrado a lo predeterminado, a los límites ya pautados por otros y que nada nuevo puede crearse.

No sé si una sociedad secreta, un grupo de jóvenes reunidos a puertas cerradas pensando la realidad, el futuro, el pasado, planificando futuras acciones, debatiendo seriamente sobre nuestros problemas y buscando mirarlos con otra perspectiva, fuera del manto del orden establecido sea la solución, pero seguramente es más útil que quedarse en la casa haciendo noni noni y ver la vida pasar.




Gracias a mi contacto con uno de los miembros fue posible conocer la existencia de este grupo singular. Si bien no quiso dar su nombre particular, si acepto hacer público el nombre del grupo: se llaman La Orden de los Libertos y permitieron que esta nota saliera a la luz con la intención de ver que genera en los estudiantes. Posiblemente muchos dejen pasar este evento singular porque un examen se acerca y hace calor y les de fiaca y varios etcéteras. Para todos ellos, no fue escrita esta nota ni fue creada la orden, pero para aquellos con algo de espíritu vivo e inquieto será la próxima nota de Universo, porque la entrevista realizada será publicada en su totalidad, respetando la privacidad de datos personales.

Observen bien a su alrededor y quizás logren verlos, no debería ser tan difícil. Aunque quizás sí. De hecho, al finalizar aquí habrás leído la contraseña “oculta”  que ellos utilizan en esta nota. ¿La viste?


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