Historias

Mi mamá es estudiante

Por Franco Etcheverry


El Día de la Madre tiene una larga historia detrás. Los festejos, en su concepto simbólico – ritual, guardan una profunda devoción a la “función materna”: crear vida.

En este día tan especial, Portal Universo quiere hacer honor a las madres, pero no a cualquier tipo de Madres. En esta nota las mamás estudiantes serán las anfitrionas. Bienvenidos: estas son las historias de Cristina Pedraza, Macarena Bolaños y de Mariana Juárez.

¿Cómo poder contar de la manera más fiel lo que vive y siente una estudiante universitaria al esterarse que va a ser madre? Lo cuentan ellas mismas…

Macarena, de 23 años, comenzó la carrera de Lic. en Administración de Empresas en el 2012, y en 2013 tuvo a Francisco, su “terremoto”, que vale por 20 nenes. Ella, antes de quedar embarazada trabajaba en un estudio contable por las mañanas y en las tardes cursaba. Cuando se enteró que iba ser mamá, su vida tuvo un giro de 360 grados: “Es difícil enfrentar la situación. Primero te cuesta asumirlo a vos misma, y después cuesta comunicarlo a lo demás, porque no sabés qué te van a decir, cómo te van a tratar, si te van a dejar de lado”. Tuvo que dejar de trabajar, faltar a su cursado, por aquella “cosita” que pedía sus brazos.

Cristina tiene 25 años y hoy en día estudia Comunicación social en la UNRC. Fue mamá de Misael, su “cable a tierra”, a los 16 años mientras estudiaba en el Colegio de Agronomía de Rio Cuarto. Cuenta que tenía planes de ser madre pero ya con ciertos años sobre sus hombros. La dificultad de asumirse en su nuevo rol, fue apaciguada por el alivio que le brindó su familia, al apoyarla desde el primer momento. La mirada de los demás, siendo tan pequeña, también fue un tema. “Yo notaba que cuando andaba por la calle o cuando me tomaba el colectivo, me miraban. Más que nada era porque tenía el uniforme del colegio. Sentía las miradas de las viejas que se asomaban desde el fondo del colectivo y cuchicheaban”, cuenta Cristina, quien asegura que siempre le importó poco lo que dijeran sobre ella. En el año 2010 había comenzado la carrera de Agronomía, y a los meses quedó embarazada y decidió abandonar.  Tuvo a Juan Manuel, su doble en miniatura, igual de ruliento y risueño.

Mariana, de 31 años, conocida popularmente como “La Negra”, oriunda de Vicuña Mackena, comenzó en 2004 la carrera de Ingeniería en Telecomunicaciones y está a materias de recibirse. Hoy, trabaja en la cooperativa INGENIAR Ltda. En su tercer año de universidad, tuvo a Santino. Las cosas cambiaron desde aquellos momentos: “Mi plan de vida era estudiar, ser la mejor alumna y recibirme. Me iba bastante bien en la uni, por lo que saber que iba a ser madre fue un shock”. Los cambios se sintieron en su rendimiento académico, en su rutina de vida. Definió seguir estudiando, gracias al apoyo de su familia, que le brindó tanto en lo económico como el emocional, que toda madre estudiante necesita en esos momentos. Sus padres le pidieron que siguiera estudiando, pese a las dificultades, pensando en el futuro de Santino.

El “shock” que relata Mariana, fue común a las 3 mamás. El apoyo familiar para seguir estudiando y mirar hacia delante parece ser condición necesaria para hacer frente a esa nueva vida que ellas iban a vivir, y esa nueva vida que traían al mundo. “El apoyo de la familia es algo que no te lo va a dar nadie. Es esencial. Si ellos no hubieran estado, habría sido el doble de difícil”, expresó Cristina. 

 Tal impacto, tal cambio, también se hace carne a la hora de hacer el intento de integrar el ser mamá y el ser estudiante. Los contraste de vida con sus compañeros, también los viven.

“Por ahí yo los veo que están pendientes del fin de semana para hacer algo distinto de la uni  y yo no veo la hora de que llegue el finde para ponerme al día con la universidad”, dice Maca. También cuenta que iba a cursar con su panza que aguardaba a Francisco, y que muchos de sus profes entendían su situación y eran contemplativos a la hora de los parciales y asuntos académicos.

Cristina cuenta que es complejo vivir la experiencia de madre en la universidad: “Estás cursando y te llega un mensaje y tenés que estar pendiente. No podés poner el celular en silencio, porque hay cosas que debés solucionar en esos momentos. Los hijos no esperan”.

Escuchándolas,  fue imposible no pensar en que sus mentes deben estar divididas todo el tiempo durante su cursado en las aulas; Mitad en la clase, y mitad en sus pequeños, pensando si estarán bien o recordando alguna pantomima que les saque una sonrisa pícara. También, imaginé la terrible dificultad que debe representar. Si para un estudiante “normal” es complicado, ¿qué queda para una mamá estudiante? En ese sentido, me surge una pregunta más: ¿Qué condiciones les brindó y brinda la Universidad Pública para poder desarrollarse como estudiantes?

"La limitación en la uni no pasa por ser mamá;  la Universidad no está preparada para recibir trabajadores, y tampoco madres. Desde los horarios para cursar, hasta la guardería de la Uni que no está disponible prácticamente para los estudiantes. Implica un esfuerzo inmenso, pero fue un esfuerzo personal. No hubo en ese momento un acompañamiento desde políticas públicas de la universidad”, dice con firmeza Mariana. Y en la misma sintonía, Macarena expresa que se debiera tener en cuenta la carga horaria y los porcentajes de asistencias que se solicitan para las mamás. “A veces los profes mi miran como diciendo que llego tarde todos los días, pero es porque tengo un hijo”. Cristina contó que cuando quiso inscribir a sus hijos en la guardería de la UNRC le expresaron que no había cupo. El hecho de tener que dejarlos en una guardería de la ciudad, implica salir antes de clases, doble gasto de dinero, doble esfuerzo. Un esfuerzo más. “La transformación, sin embargo, no depende de más lugares disponibles en la guardería. Depende de que la Universidad esté adaptada para los trabajadores, trabajadoras mamás y las mamás estudiantes”, dispara La Negra.

Aquí se escuchó a la Mariana mamá, pero también a la Mariana militante. Por si fuera poco, cuenta que el nacimiento de Santino le dio un nuevo sentido a su vida y su quehacer en el paso por la universidad. “La militancia es, para mí, la vida misma. Pude ver que hay un mundo que transformar, y quizás no por uno, sino por otras personas. Yo creo que voy a morir antes que Santi, y ese mundo nuevo quedaría para él”, comenta quien fuera militante del API en Ingeniería y del Espacio Independiente, y actual del movimiento cooperativo. Santino, sin querer queriendo, terminó participando de jornadas de Trabajo Voluntario y de marchas por el boleto de colectivo de manera prematura. ¿Marcará una huella en él? Cuenta Mariana que cada vez que Santino llega a la Uni es saludado por medio mundo, y que sus profesores a veces le decían en broma que lo llevaba a las clases de consulta para tener mejores notas en los parciales. 

Macarena, tiene la fuerte sospecha de que su hijo, quien a sus 4 años ya sabe deletrear, escribir y contar, es tan inteligente por su paso junto a él, dentro de la panza, por las aulas de la Universidad.

Los nenes de Cristina, quienes estaban acompañando a su mamá mientras ella contaba su historia (y además le garreaban unos pesos para comprar golosinas en el kiosko de la FURC), también tienen la influencia de la UNRC en su mundo. “Ellos se dan cuenta que su mamá es estudiante. Me pidieron venir a conocer la uni y ahora la conocen de punta a punta. Es porque quieren saber dónde paso tanto tiempo y quienes son mis profes, mis compañeros”, cuenta Cris. Además, su hijo Juan le apuntó algo el primer día que conoció la uni: “Ma, ¡es aburrida tu escuela! no tiene  colores, ni juegos, ni juguetes ¿Cómo hacen para estar acá?”. Los niños aún siguen diciendo la verdad. 

Pensando en el futuro, cada una de estas mamás, sueña con verse realizada en esta etapa universitaria, de la mano de sus hijos y su familia. “Me veo en el Aula Mayor, recibiendo mi título, sea en el momento que sea, y acompañada de mis hijos. Siento también que se lo debo a ellos”, dice con emoción Cristina.

Macarena también sueña con ese escenario: “Recibirme y tener el título no es solo para mí, sino también para mi hijo y su futuro”.

 Para el final, me quedo con una frase en la que las tres mamás han coincidido: “La uni espera, los hijos no”. Es que para ellas el orden de prioridades en sus vidas es distinto al común de los estudiantes. "Mi mamá es estudiante", contarán Francisco, Misael, Juan y Santino a sus amigos. Tal forma de afrontarse, ellas, como Madres y estudiantes a la vez, es digno de homenajear. En este hermoso Día de la Madre, Portal Universo hace su humilde homenaje a todas las madres en general, y a las mamás estudiantes en particular, que son un ejemplo más de la increíble fortaleza que una mujer es capaz de tener.

¡Felíz Día, mamás!

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