Historias

Que la vida se convierta en carnaval

Oriundo de Tosquita, Córdoba, Mariano Llobell es el candidato a la F.U.R.C por el Espacio Independiente. A pesar de algunos golpes, el estudiante de Comunicación Social y director de la murga Pateando Sapos se planta frente a la vida con una herramienta que lo caracteriza: la sonrisa.

  Él es una rara avis. Una persona particular, a la que le sobrevuela cierto misterio. 

  Le habían advertido a este cronista que Mariano Llobell era un sujeto reservado ante todo, por lo que imaginé que la charla iba a ser poco fluida. 

  El encuentro fue pactado a las 21:00 de algún día entre semana, después que el candidato del Espacio Independiente finalizara con todas sus actividades. Mariano llegó con una sonrisa que le empequeñecen los ojos, con la alegría que caracteriza a un director de murga. 

  La infancia de Mariano transcurre en Tosquita, donde hizo el jardín y el primario. También es donde dio sus primeros pasos como artista. “Siempre me agarraban para actuar junto a otro amigo. Era San Martín, Belgrano o algún otro. Era el predispuesto”, suelta entre risas. 

  Durante la adolescencia tuvo que mudarse de localidad porque en Tosquita no había secundario y llegó a un colegio ubicado en Bulnes, a 55 kilómetros de su tierra natal. 

  El lugar funcionaba como internado y tenía una orientación agro-técnica. “Ahí convivís con muchas realidades. Había mucha gente, sobre todo de Río Cuarto, que llegaba a Bulnes por no entrar en los colegios de acá o con problemas de disciplina. También había chicos que eran del campo y no habían salido nunca de sus lugares. Pero quedarse ahí era la alternativa para no viajar todos los días kilómetros y kilómetros de caminos de tierra”, cuenta Mariano. 

  El polifacético artista asegura que su gusto por tocar la guitarra comenzó en Bulnes, donde tomó clases particulares con una guitarra que le regaló su abuelo. El narrador continúa sorprendiéndose ante la destreza artística del entrevistado.  



  Sus últimos tres años de secundario los realizó en Vicuña Mackenna, en un colegio con orientación contable. A esta altura se puede pensar que su paso por colegios con orientación agro-técnica y contable fue determinante en su elección de una carrera humanística. Sin embargo, no fue su rechazo a la agronomía o a la contaduría lo que lo determinó, sino algunos profesores que lo hicieron ver el mundo de otra manera. 

  “En mis últimos años hubo algunos profesores que me marcaron. Tener Filosofía, Lengua, Teatro y profes que impulsaban discusiones diferentes realmente te marcan. Por ejemplo, mi profesor de Filosofía, que había estado cerca de ser cura, dejó los hábitos y se puso a hacer docencia. A la par, tenía una tarea bastante militante porque tenía una quinta donde albergaba pibes con diferentes vulnerabilidades. Él nos llevaba ahí para compartir momentos con los chicos y nos hicimos muy amigos entre todos. A él lo tengo como un referente por laburar todo desde abajo” asegura Mariano, con una parsimonia tal que deja ver todos los sentimientos que le desprenden estas anécdotas. 

  Este mundo nuevo que se le presentó en sus últimos años de secundario, junto a la admiración que sentía por su tío, periodista de Puntal, hizo que decantara por Comunicación Social para su educación superior. 

  El candidato a la F.U.R.C cuenta que su ingreso a la universidad fue lo que él esperaba, ni un ápice más, pero tampoco menos.

  Desde aquel ingreso se perfiló como un estudiante comprometido, con vocación por la participación. Fue designado como delegado de su curso y los viernes participaba en los talleres que realizaba el Espacio Independiente. “Ahí me di cuenta que me gustaba lo que hacían los chicos y de a poco empecé a participar”, comenta. 

  Sin embargo, la voz del director de murga comienza a menguar. La sonrisa de su rostro desaparece de a poco, y sus ojos siempre brillantes se apagan. 

  Después de las primeras vacaciones de invierno, luego de pasar 40 días en su casa de Tosquita con su familia, el infortunio marcó su vida.   

  “Mis viejos me trajeron a Río Cuarto el primer día de clases, y cuando regresan tienen un accidente en la ruta. Mis dos viejos fallecieron y mi hermana estuvo muy grave”, cuenta Mariano. Agrega: “Fue asumir de repente semejante golpe y saber que tenía que estar más fuerte nunca”. 

  Un tumulto de sentimientos encontrados envuelven al entrevistado y al entrevistador, la nostalgia se apodera de ese momento y la dimensión espacio-tiempo cobra otro sentido en la charla. Todo se hace más laxo, las palabras de Mariano punzan el alma. 

  Comenta que era consciente sobre su deber en ese momento: acompañar a su hermana que estuvo muy grave la primera noche luego del accidente. 

  Los ruidos del exterior parecen entender la situación y desaparecen, la voz del entrevistado inunda la escena. 

  “Mi hermana estuvo bastante tiempo para recuperarse del todo. Después de casi tres semanas le dan el alta y unos amigos nos prestaron un departamento para quedarnos. Ese mismo día que le dan el alta, como ya estaba mucho mejor y mis tíos estaban con ella, me fui a un Encuentro de Comunicación en La Plata. Realmente necesitaba despejarme de todo, no había vuelto a clases por todo lo que pasó y por estar con mi hermana. Por eso después de tres semanas pensé que era necesario despejar la cabeza. Me daba culpa irme, pero lo necesitaba”, asegura Mariano. 



  Ese encuentro de estudiantes de Comunicación Social no sólo le permitió airear sus pensamientos, también conoció todo lo que hay detrás de un evento de ese calibre. La organización, los paneles, gente con diferentes realidades y culturas, pero por sobre todas las cosas, un espacio de contención. 

  Al año siguiente, con su hermana totalmente recuperada, inició activamente su militancia en el Espacio Independiente con los cursos de ingreso para recibir a los nuevos estudiantes que arribaban a la universidad. Vocación, que le dicen. 

  Nuestra charla se acerca al final, sin embargo Mariano deja algunas reflexiones sobre la Federación que pretende presidir. “La Federación ha logrado ser una herramienta de consulta, un actor de peso no sólo en la Universidad Nacional de Río Cuarto, también en la ciudad”, dispara. 

  El candidato del Espacio Independiente resalta una cualidad sobre la F.U.R.C y es que “se han hecho transformaciones centrales que forman una base de la que es difícil volver como por ejemplo el 2% destinado a becas. Es un logro importante, sobre todo por la composición que tiene el acotado presupuesto. Otro ejemplo es la institucionalización de prácticas socio-comunitarias para los estudiantes”. Sin embargo, también evalúa la arista que considera que todavía hay que desarrollar. “Falta poder profundizar y contagiar de discusión política al estudiantado. Pienso que se ha avanzado muchísimo, pero todavía se puede hacer más”, sentencia. 

  El encuentro con Mariano Llobell concluye. Lejos de las advertencias del comienzo, descubro en él una persona abierta que se siente a gusto con el dialogo. Derribó el mito de ese sujeto reservado del que me habían hablado. Sin embargo, me deja una reflexión final. Como buen murguero, la sonrisa es esencial para afrontar nuestros días. Ante todo, hay que convertir la vida en carnaval. 

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