Historias

Volver a estudiar

Por Esteban Viú


Fredi Dutra (48) es de la localidad de Apóstoles, provincia de Misiones. Trabaja en el área de prensa de la Universidad Nacional de Río Cuarto, que es como su segundo hogar. Se lo nota seguro y cómodo recorriendo los pasillos universitarios, es evidente que conoce los puntos medulares de la UNRC, producto de la experiencia y su oficio periodístico. 

En el año 89 eligió estudiar Comunicación Social en Río Cuarto, luego de descartar otras posibilidades como Buenos Aires o La Plata por la sobreabundancia de estudiantes. Tenía claro que no quería ser un número más perdido entre centenares de personas, y mucho menos lo quería el año que abandonaba su pueblo y su familia.

Sus primeros años como estudiante transcurrieron con normalidad, con un trabajo de corto tiempo en la universidad que le permitía algún ingreso extra. “Yo viajaba una vez por año a Misiones, no sólo por los gastos, también por las distancias. Perdía 48 horas entre ida y vuelta. Lo más difícil de estar lejos es no tener gente que te ayude cuando tenes problemas duros. La familia es importante en esos momentos, y si estás solo tenes que resolver todos los problemas sin ayuda de nadie”, recuerda Fredi, sentado en el campus de su universidad.

Promediando el cuarto año de la carrera detonaron una serie de inconvenientes personales y laborales en su vida que lo llevaron a cuestionarse, incluso, volver a su Misiones natal.

“Yo tenía un contrato chiquito en la universidad más otros trabajos free-lance que hacía, con eso podía mantenerme. Durante la crisis, cuando Domingo Cavallo anunció una serie de recortes en todo el sistema universitario, se achicó la planta de personal dentro de la universidad, y los primeros que cayeron en la volteada fueron los que mantenían algún contrato. Con la ayuda de un jefe que tenía, logramos que no me bajaran en el contrato a cambio de reducirle el horario a un grupo de compañeros” aclara Fredi.

Al problema laboral se le sumó cierta desorganización de la carrera misma: “Hubo un año donde no cursamos la materia de Comunicación Radiofónica”, afirma. Sin embargo, no hubo un quiebre claro en su vida que lo llevara a abandonar sus estudios, sino que se trató de un proceso en donde iba ocupando su tiempo en otras cosas como las laborales. “Por ahí decía que la iba a rendir libre a fin de año, pero llegaba la fecha y no las tenía preparadas. Y así pasa el tiempo, y uno se replantea también si no se le pasó el tren”, dispara.



Con el tiempo, la Secretaría de Bienestar de la UNRC abrió un programa llamado “Potenciar la Graduación” que permitía finalizar las carreras a aquellos que la abandonaron durante los últimos diez años y les faltaba hasta el 30 por ciento de la carga horaria del plan de estudio. Fredi no dejó pasar su oportunidad y se inscribió. “Una de las razones principales por las que volví fue que terminar mi carrera era una deuda pendiente, y más porque había llegado casi al final, me faltaban solo 3 materias. Ves la bandera a cuadros a dos pasos y no podes dar esos pasos, entonces se te hace mucho más pesado. Lo que necesitaba era un pequeño empujón, y eso me lo dio el programa que lanzó la universidad”, asegura. Hoy cursa sus últimas 3 materias y trabaja a la par para poder concretar ese anhelo.  

A poco más de un mes para que finalice la cursada, hay sensaciones ambivalentes en Fredi. Por un lado sabe que emprendió el camino indicado para cumplir con una de las metas más ambiciosas para una persona, pero por otro lado le pesa el tiempo transcurrido, ese tiempo perdido. “Si bien la universidad le abre las puertas a todos los que quieran estudiar, yo pienso que uno tiene que estudiar cuando es joven. Por ahí me siento con otra sintonía en el aula, con mis compañeros. Pero sé que es lo que tengo que hacer”, dice.  

Entre palabras finales, asegura no haberle contado nada a su madre por no saber qué iba a resultar de esto. “Tengo algún temor, quizás por el trabajo, quizás porque mi cabeza se oxidó después de tanto tiempo sin agarrar un apunte. Pero en cuanto esté por finalizar el año seguramente se lo voy a contar”, concluye. Algo queda claro. Fredi es parte del equipo periodístico de la universidad y también un estudiante en la recta final, donde dice ver la bandera a dos pasos de él. Que sirva esto de ejemplo para todos aquellos que creen estar rendidos, que piensan que el tren solo pasa una vez. Este ejemplo demuestra que los trenes pasan, al menos, una vez más.

Con el temor que produce la incertidumbre, pero con la certeza de no fallarse a sí mismo, Fredi se despide y regresa a su oficina en el área de prensa de la universidad, su segundo hogar, su segunda oportunidad.

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